Terapia de psicología para adolescentes e infantil

Servicio especializado en el tratamiento psicológico de niños y adolescentes

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En el Centro de Psicología Alborán, disponemos de un equipo de psicólogos especializado para la evaluación y el tratamiento de los principales trastornos psicológicos que pueden afectar a niños y adolescentes. En la infancia, pueden darse distintos trastornos psicológicos que afectarán en el desarrollo psicológico de los más jóvenes.

En la etapa de la infancia, es muy importante la detección y la intervención temprana de los problemas psicológicos.
 

Trastornos más frecuentes en niños y adolescentes:

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

 
El déficit en atención y la hiperactividad son trastornos del comportamiento que van a afectar sobre todo al proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños. Pronto nos encontraremos con el temido fracaso escolar. Y es que si nuestro hijo no atiende, no escuchará ni aprenderá. La atención sostenida es la base de todo proceso de aprendizaje.
 
Las conductas hiperactivas están muy relacionadas con el déficit en atención. Los niños cambian de actividad continuamente, se levantan en clase o en el tiempo de estudio, parecen comportarse como si llevaran un motor acelerado.
 
Una intervención psicológica eficaz debe centrarse en el tratamiento directo con el niño, proporcionar pautas a los padres para generalizar lo aprendido en las sesiones al contexto del hogar familiar y estar en comunicación y contacto con el Centro Escolar para intervenir, en la medida de lo posible en el contexto del aula.
 
Algunos casos graves de hiperactividad necesitarán tratamiento farmacológico. Hay que tener en cuenta que a los niños hiperactivos se les suele recetar, como tratamiento de elección, fármacos estimulantes de la familia de las anfetaminas o metanfetaminas. Y nos parece muy bien. Pero teniendo en cuenta los efectos adversos de estos tratamientos pensamos que en primer lugar se debe intervenir con terapia de conducta y solo en los casos en que no se consigan los resultados deseados, acudir al tratamiento farmacológico.

Dislexia (actual, Trastorno específico del aprendizaje)

 
Se caracteriza por dificultad en el aprendizaje y utilización de las aptitudes académicas. La lectura de palabras puede ser imprecisa o lenta. El niño no entiende o no comprende bien el significado de lo que lee. Se dan también dificultades ortográficas y en la expresión escrita. Pueden aparecer dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos o el cálculo. También son frecuentes las dificultades para el razonamiento numérico.
 
En definitiva, las aptitudes académicas estarían por debajo de lo esperado para su edad cronológica en el área afectada (lecto-escritura o razonamiento matemático).
 
Estos niños requieren una intervención especializada e individualizada para superar sus dificultades y llegar a tener un rendimiento académico adecuado.

Trastorno del desarrollo intelectual (actual, Discapacidad intelectual)

 
Son muchos los factores que pueden llevar a la discapacidad intelectual. En el anterior Manual diagnóstico, DSM-IV-TR se consideraban dos características del retraso mental: un coeficiente intelectual, CI inferior a 70 y que estuvieran afectadas las áreas importantes para el funcionamiento del niño o joven: académica, social, tareas de la vida cotidiana, etc.
 
El DSM-5 no hace referencia al CI sino que se deben cumplir 2 características: limitación del funcionamiento intelectual y del comportamiento adaptativo en los dominios conceptual, social y práctico.
 
Aunque cambien los criterios diagnósticos, lo que por desgracia no cambia son las dificultades en el aprendizaje, y, en general, en la vida, que tienen estos niños y niñas.
 
Por eso, necesitan una intervención más intensiva y unos medios más eficaces para que lleguen a desenvolverse en la vida con la máxima autonomía.

Depresión infantil

 
Aunque menos frecuente, la depresión se puede dar también en la etapa de la infancia. En este caso, los síntomas serán un poco diferentes de los que encontramos en adultos. Podremos observar tendencia al aislamiento, disminución o aumento de peso o apetito, verbalizaciones negativas, tendencia al llanto, irritabilidad excesiva y pérdida del disfrute de las actividades que antes le gustaban.
 
Ante un cambio brusco en el estado de ánimo (diferenciable), nivel de irritabilitad o disminución del interés en las actividades agradables, si la duración es superior a 2 semanas podemos sospechar la existencia de estado de ánimo bajo. Una consulta especializada, lo antes posible, ayudará a saber qué le pasa a nuestro hijo y empezar a ponerle solución.

Ansiedad en la Infancia y Adolescencia

 
Aunque la ansiedad es una respuesta emocional normal que tenemos todas las personas, en ocasiones, la ansiedad puede o provocarnos elevado malestar o afectar a las áreas principales de la vida. En esos casos hablamos de Trastornos de Ansiedad. Todos estos trastornos, con algunas diferencias (principalmente en el contenido de los pensamientos asociados) se pueden dar también en niños.
 
El que más se asocia a esta etapa es la Fobia a la oscuridad o a dormir solo. Pero, los niños, también pueden padecer: Fobia Social, Fobias específicas, Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), Trastorno por Ansiedad Generalizada (TAG), Trastorno de Pánico (con o sin agorafobia), Trastorno por Estrés postraumático, etc.
 
El tratamiento de los Trastornos de Ansiedad en la infancia y adolescencia se realiza con protocolos de intervención similares a los utilizados en adultos (basados en las técnicas de exposición). La diferencia está en la adaptación de las técnicas a la edad del niño y en las habilidades del terapeuta (cómo se lleva a cabo la relación psicólogo-cliente).

Enuresis

 
A partir de los 4 años los niños deben poder controlar la orina durante la noche. Cuando la vejiga está llena se envía una señal al cerebro y el niño se despierta. Hay veces en el que este aprendizaje no se produce, el niño no se despierta y “moja la cama”. Si esto ocurre a una edad muy temprana o si ocurre de forma muy puntual no es ningún problema.
 
Cuando no se consigue el control de la orina durante la noche y no llevamos a cabo una intervención eficaz esto afectará a la vida normal del niño (ej. al viajar, campamentos o quedarse a dormir en casa de otros familiares), y, sobre todo, afectando a su autoestima y generando sentimientos de culpa.
 
No se trata de continuar llevando pañales en edades en las que no corresponde (aunque, cuando aparecen anunciados en TV nos parece que es la solución ideal). Esta solución lo que hará es que se mantenga el problema y se produzca un “sobreaprendizaje”.
 
Los psicólogos disponemos de técnicas eficaces para solucionar la enuresis en un breve período de tiempo y de forma eficaz. Nuestro protocolo utiliza una combinación de 3 procedimientos: “pipí-stop”, “entrenamiento en cama seca” y “entrenamiento en retención”.

Trastornos del lenguaje: Tartamudez infantil y dislalia

 
La tartamudez o disfemia consiste en errores en la dicción. Se manifiesta en alargamientos, bloqueos, etc. Hasta un 4% de errores, después de, aproximadamente, los 4 años de edad, se considera normal. Sin embargo, muchos casos de disfemia se caracterizan por un porcentaje de errores superior al 80%.
 
El protocolo de intervención en tartamudez infantil se basa en las técnicas de habit reversal (Azrin y Nunn, 1973, 1977).
La dislalia es un error en la dicción que se caracteriza por la dificultad para la pronunciación de determinadas consonantes o conjunto de consonantes. La dislalia más frecuente es la de la “r”. Disponemos de un protocolo altamente eficaz para la intervención en dislalias.

Problemas del comportamiento en niños y adolescentes

 
Los problemas de comportamiento pueden ser consistir en: desobediencias leves, negarse a cumplir obligaciones básicas, contestar o retar a los padres, conductas agresivas a nivel verbal o físico (hacia objetos o personas), etc.
 
En el nivel más grave tendríamos a los conocidos como “niños dictadores”, un fenómeno desgraciadamente demasiado frecuente en la época actual. Se trata de niños o adolescentes que por medio de conductas violentas, amenazas, etc. llegan a conseguir el control total de la dinámica familiar.
 
Son casos muy complejos, cuya intervención podría comenzar a través de sesiones con el niño o niña y los padres, pero, que, en casos extremos, se necesitaría la derivación a otros recursos.
Para más información sobre nuestro servicio especializado en psicología infantil y adolescente, no dude en ponerse en contacto con nosotros y le informaremos detalladamente.

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