Terapia de psicología para adultos

Buscamos soluciones eficaces a los problemas psicológicos.

En nuestro centro de psicología de Granada, llevamos a cabo la evaluación y tratamiento de los principales trastornos psicológicos que pueden afectar a las personas adultas.

Entre ellos, destacamos los siguientes programas de tratamiento:

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En Centro de Psicología Alborán, tratamos los diferentes trastornos de ansiedad: Fobia Social, Ansiedad Generalizada, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Fobias,  Pánico y Agorafobia, Trastorno por Estrés Postraumático, etc.

La ansiedad es una respuesta fisiológica normal e incluso beneficiosa ya que lo que hace es prepararnos bruscamente para afrontar un peligro.

Sin embargo, a veces se aprende una reacción de ansiedad ante determinadas situaciones que nos causa un elevado malestar y/o interfiere con el desempeño de las actividades de la vida cotidiana.

Es entonces cuando hablamos de los trastornos de ansiedad. Disponemos de protocolos de intervención con una elevada tasa de éxito para el tratamiento de los trastornos de ansiedad.

Depresión

La terapia psicológica de la depresión, y, en concreto, la Terapia Cognitiva de Beck y la Conductual de Lewinsohn ya demostraron su eficacia (incluso superior al tratamiento con fármacos antidepresivos) en la década de los años 60.

Disponemos de un protocolo de intervención, basado en dichos tratamientos que aporta excelentes resultados en el tratamiento de la depresión.

Fobias

Las Fobias Específicas consisten en un miedo excesivo a la exposición al estímulo fóbico. Se caracteriza por la reacción de ansiedad cuando la persona se enfrenta a dicho estímulo y por la evitación deliberada de la exposición al mismo. La fobia siempre es un miedo irracional porque, o el estímulo no es peligroso, o no lo es en comparación con el resto de peligros que afrontamos en nuestra vida diaria.

Muchas personas con fobias no acudirán a terapia psicológica porque el estímulo fóbico no les causa demasiada ansiedad, no es frecuente la exposición al mismo o no interfiere con su vida cotidiana. Esto ocurre, por ejemplo, si tenemos miedo a los ratones, las cucarachas, las serpientes, etc.

Pero, otras veces, surge la necesidad de superar nuestras fobias para poder llevar una vida normal. Esto ocurriría con la fobia a conducir, a los aviones, o a la sangre (si somos médicos o enfermeros).

En estos casos, los tratamientos basados en la exposición gradual al estímulo fóbico han demostrado una elevada eficacia. El psicólogo graduará la exposición junto al cliente para que ésta pueda ser llevada a cabo. A veces, incluso, comenzando con la exposición en imaginación o a través de la realidad virtual (ej. miedo a volar).

Terapia de pareja

Son diversas las razones que pueden llevar a una pareja a una situación de crisis. Por lo general, las parejas que acuden a consulta suelen presentar: problemas de comunicación, desacuerdos frecuentes, disminución de las cosas agradables y positivas que comparten e incremento de las negativas, muy centradas en el pasado (con reproches continuos de todo lo malo que nos ha hecho o dicho nuestra pareja) y poco en el presente y futuro de la relación. Desamor, infidelidad o trastorno de la personalidad (ej. esquizoide, paranoide, esquizotípico) en uno de los miembros.

Otras veces la enfermedad física o la existencia de una trastorno clínico en uno de los miembros llevará la pareja a la situación de crisis (ej. depresión).

Diseñamos una intervención específica para cada pareja porque las causas de la crisis o las circunstancias que han llevado a dicha situación son siempre diferentes. En terapia de pareja, nuestro cliente no es ni uno ni otro de los miembros, sino un “ente” que es “la relación”.

En estos casos, más que de terapia o tratamiento, preferimos enfocar la intervención como un “cursillo” en el que ambos miembros aprenden nuevas formas de vivir y cuidar la relación, nuevas habilidades y actitudes. En definitiva, un proceso de aprendizaje que pocos de nosotros hemos recibido nunca antes de iniciar una relación de convivencia.

Terapia Sexual

La terapia sexual es la forma de intervención que utilizamos los psicólogos ante los conocidos como trastornos sexuales. Estas estrategias fueron investigadas y estructuradas en protocolos de intervención por Master y Johnson en la década de los años 50 en EEUU. A pesar de las numerosas investigaciones que avalan estos tratamientos, la terapia sexual es poco o nada conocida entre la población general.

Así, cuando el sexo falla acudimos al médico, pensando que encontraremos un remedio eficaz. Sin embargo, hay que saber que los tratamientos médicos de los trastornos sexuales unas veces no los curan y otras los cronifican o agravan. Por ejemplo, el tratamiento médico de la eyaculación precoz consiste en la administración de antidepresivos buscando el efecto secundario de estos fármacos sobre la función sexual. Pero ¿es ético y razonable utilizar un medicamento que altera el funcionamiento farmacológico del cerebro y posee numerosos efectos secundarios? ¿se informa de que en caso de que dé resultado habrá que tomarlo de por vida, porque retirado el fármaco desaparecerá el efecto secundario buscado? Y es más, se informa a los ciudadanos de que la terapia sexual de la eyaculación precoz presenta más de un 95% de porcentaje de éxito en unas 5-6 sesiones?

Igual ocurre con el trastorno de erección (mal llamado impotencia). Si tengo un fallo en la erección, de forma puntual, empezaré a autoobservarme en las siguientes relaciones que mantenga y me vendrán a la cabeza pensamientos negativos asociados a elevada “ansiedad sexual”: “y si no consigo la erección”, “fallaré otra vez”, etc. Estaremos más pendientes de autoobservarnos (con ansiedad) que de los estímulos sexuales presentes en la situación. Y la ansiedad bloquea la respuesta sexual (igual que el sueño, la digestión, etc.). En definitiva, pasaremos de “un fallo puntual” a un trastorno de erección.

El tratamiento con la conocida “viagra” nos generará una dependencia psicológica, lo que es muy probable que nos lleve a tener que tomarla siempre.

En nuestro Centro aplicamos protocolos de intervención ante los diferentes trastornos sexuales del hombre o la mujer: trastorno de erección, eyaculación precoz, eyaculación retardada, problemas de deseo, trastorno de la excitación en la mujer, anorgasmia femenina, vaginismo, etc.

En los casos en que sospechemos que el trastorno sexual tiene causas orgánicas o si la terapia sexual no diera el resultado esperado derivamos al urólogo o ginecólogo para que realice un estudio de la anatomía y fisiología de los órganos sexuales o descarte posibles enfermedades médicas que afecten a la función sexual (ej. diabetes o hipertensión).

Anorexia y Bulimia nerviosas

La anorexia y la bulimia, principales trastornos de la conducta alimentaria son característicos de las sociedades occidentales de la época postmoderna.

Y es que estos trastornos tienen mucho que ver con la idolatría del físico y la presión cultural a la delgadez. Es un trastorno que se da con mucha más frecuencia en mujeres jóvenes que en hombres.

Disponemos de protocolos de intervención psicológica (en los casos necesarios multidisciplinar: médico, endocrino o nutricionista, psiquiatra) para la intervención en estos trastornos.

Dependiendo de la valoración que realice el médico del estado físico, la gravedad o el riesgo para la salud o la vida, la persona tendrá que ser derivada a un tratamiento con internamiento. Sin embargo, la mayoría de los casos que atendemos en nuestra consulta obtienen una mejoría significativa con la terapia psicológica ambulatoria (con o sin tratamiento médico).

Insomnio

El insomnio es la incapacidad de conciliar o mantener el sueño. Diferenciamos tres formas: de inicio, intermedio o tardío.

Solemos intervenir en insomnio, con excelentes resultados, utilizando las “pautas higiénicas de sueño”, las “técnicas de control de estímulos”, la relajación, y, en última instancia, la “intención paradójica”.

La persona con insomnio ha aprendido unos hábitos que son los que interfieren con el sueño. Por tanto, la terapia consiste en modificar dichos hábitos y aprender unos que faciliten el sueño.

Hipocondría

Es el miedo, preocupación o creencia de que se tiene una enfermedad grave, pero basada en la interpretación subjetiva que hace la persona de las sensaciones o síntomas que se observa.

Es un trastorno que produce un elevado malestar ya que la persona vive continuamente como si en realidad tuviera una enfermedad grave.

La persona acudirá con frecuencia al médico, se observará continuamente, consultará en internet, se quejará continuamente y, en definitiva, adoptará el conocido como “rol/papel de enfermo”.

Pero el hipocondríaco no tiene ninguna enfermedad sino “miedo a la enfermedad”. La enfermedad la tratan los médico pero el miedo o creencia irracional de tener una enfermedad debe de ser abordado desde la intervención psicológica.

Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo en el que la persona ha padecido, en algún momento de su vida, un Episodio Maníaco.

Un Episodio Maníaco es un cambio brusco en el estado de ánimo de la persona que se caracteriza por un ánimo anormalmente elevado, expansivo o irritable. Dicho episodio debe tener una duración de, al menos, una semana (o menos si ha conllevado ingreso o tratamiento farmacológico).

El Trastorno Bipolar es, normalmente, muy incapacitante. La persona dormirá 3-4 horas al día y se sentirá eufórica, con pensamiento y habla rápida, se implicará en compras excesivas o negocios ruinosos (creyendo que es el negocio de su vida), conducta social y/o sexual inapropiada, etc.

Además, al Episodio Maníaco, muchas veces le sigue un episodio depresivo.

En estos casos, la persona debería tomar la medicación prescrita por su psiquiatra. Dicha medicación incluirá estabilizadores de ánimo, ansiolíticos, antidepresivos (en algunas fases) o hipnótico-sedantes. El problema es que cuando empieza un episodio maníaco, la persona se siente muy bien y puede decidir dejar la medicación.

El tratamiento psicológico consistirá en el énfasis en que se tome la medicación de la forma en que la tiene prescrita, la psicoeducación sobre el trastorno (al cliente y su familia), las técnicas para regular el estado de ánimo, la prevención de recaídas, la terapia cognitiva, el entrenamiento en habilidades, etc. 

Esquizofrenia y Trastornos Psicóticos

La persona con esquizofrenia debe tomar la medicación prescrita por su psiquiatra en cada momento. Los fármacos antipsicóticos ayudan a mejorar los síntomas, pero, sobre todo, ayudan a prevenir las recaídas, es decir, nuevos episodios psicóticos.

El tratamiento psicológico de la esquizofrenia incluye: terapia cognitiva de los delirios y de las creencias asociadas a las alucinaciones, psicoeducación, prevención de recaídas, intervención sobre las alucinaciones, entrenamiento en habilidades sociales y autoestima, resolución de problemas, etc.

Es un protocolo complejo que ayudará a prevenir nuevas recaídas, disminuir o eliminar los síntomas persistentes a la medicación, y, sobre todo, mejorar la calidad de vida del cliente y su familia.

Adicciones

La adicción al alcohol o las drogas produce un grave deterioro en la persona a nivel físico, psicológico y social.

La persona consumirá la sustancia a pesar de las consecuencias negativas, de una forma obsesiva y haciendo que toda su vida gire en torno a la obtención y el consumo de la sustancia.

Las principales áreas de la vida de la persona se verán gravemente afectadas: familia y/o pareja, estudio/trabajo, etc.

Igualmente destructivas son las adicciones sin sustancias. En juego patológico, además del deterioro de las áreas laboral y familiar/pareja, aparecerán graves problemas económicos.

Muchas personas nunca llegan a reconocer y tratar su adicción, pero las que lo hacen y reciben una intervención eficaz, conseguirán detener el consumo y mantener la abstinencia.

Es importante intervenir sobre motivación con la conocida “entrevista motivacional” y la terapia cognitiva de las adicciones. La modificación del estilo de vida, el cuidado de la salud y el énfasis en mejorar todas las áreas de la vida harán que no solo se abandone el consumo sino que se llegue a una vida mejor y más satisfactoria.

Dependiendo de las características de cada caso, podemos aplicar tratamiento clínico-ambulatorio, centro de día o ingreso en nuestra Unidad de Intervención en Adicciones, Clínica Alborán. 


Si quiere asistir a cualquier tipo de terapia psicológica dirigida a adultos o consultarnos cualquier duda que le pueda surgir al respecto de alguna de nuestras terapias, no dude en ponerse en contacto con nosotros a través del 958 927 846 o rellenando el formulario web.

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